Amelie Lens en CDMX: una noche que resistió al calor y al caos.
Ciudad de México vivió una de esas noches que se quedan suspendidas en la memoria colectiva. El pasado 1 de mayo, mientras el termómetro marcaba uno de los días más calurosos en lo que va de 2026 y el puente invitaba a escapar de la ciudad, miles de almas eligieron lo contrario: quedarse, resistir y entregarse al pulso hipnótico del techno en Maravilla Studios.

La razón tenía nombre propio: Amelie Lens.
Presentada como un nuevo capítulo de Amental, la fiesta reunió fuerzas entre ACTO, Dorado Music, Lostnights, Ache y El Cubo, consolidando una alianza que no solo organiza eventos, sino que está dando forma a una comunidad sólida de amantes de la música electrónica en México. Más allá de una noche, lo que se vivió fue un manifiesto colectivo: el deseo de compartir, bailar y habitar nuevos espacios sonoros dentro de la ciudad.
Desde tempranas horas, el ambiente ya vibraba con la energía de quienes desafiaron el calor, la lluvia intermitente y el tráfico capitalino para llegar puntuales a la cita. Las encargadas de abrir el portal fueron Suss y Kassie, quienes supieron preparar el terreno con sets que oscilaron entre lo hipnótico y lo contundente, elevando progresivamente la intensidad de la pista.

Cuando Amelie Lens tomó el control, el espacio se transformó.
Originaria de Bélgica, Lens se ha consolidado como una de las figuras más influyentes del techno contemporáneo. Su ascenso meteórico en la última década la ha llevado a encabezar los festivales más importantes del mundo, gracias a un sonido caracterizado por su potencia, precisión y una sensibilidad que conecta profundamente con su audiencia. Fundadora de los sellos Lenske y EXHALE, también ha sido una impulsora clave de nuevas generaciones dentro de la escena.
En Maravilla Studios, su set fue una narrativa en sí misma: una construcción milimétrica de tensión y liberación. Tracks icónicos como “Voices In My Head”, su poderosa colaboración con Argy y Anyma, detonaron una respuesta inmediata en la pista, donde miles de cuerpos se movían como uno solo. Cada transición parecía pensada para mantener ese delicado equilibrio entre euforia y trance, llevando a los asistentes a un viaje que desdibujó el tiempo.

Lo que ocurrió después fue pura resistencia: la pista se mantuvo viva hasta poco después de las 4 de la mañana. Sin importar el cansancio o las condiciones externas, la energía nunca decayó. Era evidente que no se trataba solo de una fiesta, sino de un punto de encuentro para una comunidad que crece y se fortalece con cada evento.
Este nuevo capítulo de Amental no solo reafirma el poder de convocatoria de artistas como Amelie Lens, sino también la importancia de las alianzas entre promotores que apuestan por experiencias auténticas y por la exploración de nuevos venues en la ciudad. Maravilla Studios se suma así a la lista de espacios que están redefiniendo la manera en que se vive la música electrónica en la capital.

En una ciudad que nunca deja de moverse, hay noches que logran detener el tiempo. Y la del 1 de mayo fue, sin duda, una de ellas.
Fotografías: David Cortés.


