La CND presentará el ballet romántico Giselle en el Palacio de Bellas Artes

 

o    Un trabajo coreográfico basado en la leyenda germánica de las willis, donde se combina lo pagano y espiritual

 

o    En algunas de las funciones, la música será interpretada en vivo por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes

 

 

Giselle, considerada la obra maestra del ballet romántico, y que emplea la más refinada técnica teatral del siglo XIX, será presentada por la Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Se trata de un ballet dividido en dos actos que en la actualidad forma parte del repertorio de las grandes compañías de danza clásica del mundo.

 

Las funciones, cuatro de ellas acompañadas de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección de Srba Dinic, se llevarán a cabo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, el sábado 27 de agosto a las 19:00 (sin orquesta), domingo 28 a las 17:00 (con orquesta), martes 30 a las 20:00 (con orquesta), jueves 1 de septiembre a las 20:00 (con orquesta), sábado 3 a las 19:00 (sin orquesta) y domingo 4 a las 17:00 (con orquesta).

 

El libreto de Giselle fue creado en la época del romanticismo, producto de la inspiración del poeta, novelista y dramaturgo francés Pierre Jules Theóphile Gautier. La coreografía fue realizada por Jean Coralli y Jules Perrot, y la música por Adolphe Adam. La obra fue estrenada en 1841 en Francia y su argumento está basado en la leyenda germánica de las willis, espíritus de las jóvenes que mueren vestidas de novia antes de llegar al altar y que se aparecen a medianoche para llorar su pena y buscar venganza.

 

Su temática plantea una historia de amor que combina las dos facetas del romanticismo: lo pagano y lo espiritual. Durante el primer acto se presenta uno de los momentos más interesantes, cuando Giselle, con la magia de la danza, se transforma de la tierna campesina a la joven traicionada por su amado Albrecht. La decepción la lleva a perder la razón y después la vida misma. El segundo acto se desarrolla entre las tumbas del cementerio de la aldea. Las willis, vestidas con sus trajes de novia, se vengan de los hombres haciéndolos bailar hasta morir.

 

Entrevistada por el INBA, Tihui Gutiérrez, maestra de la CND, señaló que Giselle es sumamente importante en el repertorio de una compañía de ballet clásico, ya que es el ballet romántico por excelencia. “Es un estilo muy importante porque a partir de ahí se empezó a bailar con las puntas de los pies.

 

“Para la CND este ballet es como para los actores de teatro Hamlet. Presenta una historia que al público mexicano le gusta particularmente por la exaltación romántica que va mucho con nuestro temperamento. Es una obra que demanda histriónicamente más que ninguna, y al final del primer acto hay una catarsis tremenda donde Giselle se vuelve loca, algo poco convencional de los ballets”.

 

Explicó que el segundo acto es de un gran rigor en el más puro estilo  romántico, en donde técnicamente todo debe de manejarse bajo la sensación etérea e incorpórea. “Es un ballet que todos los bailarines anhelamos hacer. Giselle tiene una fragilidad, característica típica de las heroínas románticas, y su cuerpo de baile es bellísimo por su gran cantidad de formaciones, líneas y dibujos que guarda la coreografía, hay un personaje muy bello, el leñador Hilarion, además de que la mamá de Giselle también juega un rol muy importante”.

 

En el ballet Giselle participan los primeros bailarines de la agrupación: Agustina Galizzi, Mayuko Nihei, Ana Elisa Mena, Blanca Ríos, Argenis Montalvo y Erick Rodríguez,  y los solistas Elisa Ramos y Sebastián Vinet.

 

La ex bailarina consideró que se trata de un ballet que aun cuando se presenta cada año siempre ofrece cosas distintas en su interpretación. “Es una ballet que se ha convertido prácticamente en un arquetipo y para los roles principales siempre es distinto aun cuando la misma bailarina lo presente en funciones continuas.  Requiere de una interpretación en donde se necesita ser real, verosímil e involucrarse con el personaje y por lo tanto cada noche es distinta.

 

Gutiérrez indicó que la única manera de mantener los ballets de repertorio vivos es inyectándoles sangre fresca y revisitándolos cada vez sin dar por hecho que es un ballet muy famoso y que el público conoce el argumento. “En cada función uno debe abordar la historia como si fuera la primera vez que se cuenta, para que nunca se acartone y muera”.

 

Destacó además la importancia de la participación de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes. “Siempre es muy emocionante y no hay comparación el bailar con una orquesta en vivo que con una grabación. Aquí entra en juego el cómo se siente el director y el bailarín se mantiene en las puntas de las zapatillas porque hay que estar muy atentos en conectar con la música. A mí siempre me gustó bailar con la música en vivo porque el espectáculo toma otra dimensión. La música del compositor Adolphe Adam es preciosa y oírla en vivo es un deleite extra”.

 

Señaló que el vestuario responde a los ballets blancos donde el cuerpo de baile se presenta con vestidos y tutús largos, con faldas de tul de muchas capas, además de que el primer acto presenta escenas muy vistosas y danzas alegres. ”Los vestidos de terciopelo de la corte también son hermosos, y la iluminación también juega un papel muy importante para dar la sensación de ultratumbas y espíritus”.

 

Por último, Tihui Gutiérrez dijo que Giselle es un ballet para todo tipo de público y si un niño lo ve por primera vez nunca lo va a olvidar. “Ojalá vengan a vernos a nuestra casa, el Palacio de Bellas Artes, porque no hay mejor escenario para enmarcar un ballet tan exquisito y tradicional. Para nosotros Giselle  siempre ha tenido mucho éxito”.

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