Actitud para escribir nuestro destino

La «vida» en sí es imprevisible, un día estamos bien y otro el ánimo no acompaña para estar a la altura de su valor; y luego es en el momento menos pensado que se produce un infortunio o todo un «capricho» del destino que todo lo acabe poniendo panza arriba, el presente tal y como lo conocíamos, sin avisar, sin contemplaciones y sin pedir permiso. Es entonces cuando nos vemos obligados a desarrollar lo mejor que existe en nosotros y si no lo encontramos en lo que disponemos, lo inventamos y descubrimos para crecer y hacernos mejores.

Eduardo Ayala, siendo una persona corriente un día se le produjo un ‘derrame cerebral’, lo equivalente a un infarto en la zona más vital del cuerpo. Y seamos francos, pudo ser en su consecuencia letal o determinante para su calidad de vida y en especial para acabar con el ánimo hundido, siendo una persona tan joven y llena de vida.

Cuando despertó del coma tenía tetraplegia con perdida de sensibilidad generalizada y del movimiento de manos, piernas, cara, perdida de audición, vista, dificultad en la deglución,.. hoy día ve un 20% escucha un 30%, tiene dificultad al respirar y afectación en la motricidad,… todo un seguido de consecuencias que no le impidieron que pasado el tiempo necesario, retomara sus actividades. No se permitió caer en el desanimo ni la pesadumbre para perder el empuje en las ganas por el día a día, si no más bien lo contrario, pese a las dificultades sobrevenidas; con ello no dio cabida a la pesadumbre en su ‘camino’ para que este nunca llegara a truncarse, regreso para terminar sus estudios en maestría con dos especialidades, curso certificados internacionales como COACH en Realización personal, Diplomado y Máster. Es autor de cuatro libros, es socio co-fundador de una empresa con el nombre de ‘crear lideres’, y de otros tantos movimientos e iniciativas,…; hoy día además imparte clases en la Universidad.

Supo como transformar la adversidad en ganas de vivir; en pocas ocasiones se tiene oportunidad de ser testigo, para además de reinventarse extraer una ‘lección de vida’ dónde establecer prioridades, principios y un modelo de actitud. Encontrando la utilidad y la importancia que tiene el valorar la oportunidad que el destino nos ofrece para seguir creciendo compartiendo la experiencia y el aprendizaje en comunidad, en compañía de personas que junto a él enfocan su ‘capacidades’ para dar lo mejor de si mismas, haciéndose valedores de afrontar toda situación que se presente.

En la actualidad Eduardo Ayala (Lalo) ayuda a muchas grandes personas que no logran encontrar el sentido de ser y sufren por ello, contribuyendo con sus lecciones a que sus participantes mejoren su ánimo y sepan como establecerse propósitos con los que sentirse plenos.

Su ejemplo nos demuestra que tras los ‘cortocircuitos’, ‘las tormentas’ o lo que tenga que venir como haya que venirnos, siempre nos espera una «vida» intensa y plena, si lo creemos y la encaramos como se ha de tomar todo lo que nos brinda este regalo y oportunidad que tenemos en élla.

Por Sergio P.M. un amigo y compañero desde España (Barcelona).

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